De negros y avaros Abril 23, 2008
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Casualmente esta mañana leía en el blog de Blue algo sobre el saber y opiniones encontradas sobre si saber es peor que no saber. Desafortunadamente, vivimos en unos tiempos en los que quienes no saben alardean de no saber y pisotean, insultan y denigran el conocimiento bajo las excusas más peregrinas. Casualidad también que acabo de encontrarme en el libro en el que estoy trabajando una palabra inglesa que hace unos años causó una controversia de agárrate y no te menees con implicaciones políticas gravísimas. La palabra en cuestión es “niggardly”, un término medianamente culto que el diccionario Webster define como “reluctant to give or spend”, es decir, nuestro “avaro” de toda la vida. El caso, que de repente me vino a la memoria un incidente ocurrido hace algunos años en Estados Unidos en el que David Howard, a la sazón director de la seccción de servicios al ciudadano en Washington DC, fue acusado de utilizar “un insulto racial” en una conversación privada (el alcalde de Washington es negro, al igual que dos terceras partes de su población). Se trataba de una conversación sobre presupuestos con tres de sus ayudantes, y Howard utilizó la palabra “niggardly”; sus ayudantes se mostraron ofendidos, evidentemente porque confundieron el término con el insultante “niggerly” (”a lo negrata”, si hubiera que traducir, una expresión extremadamente insultante y racista). El caso es que etimmológicamente las dos palabras no tienen nada que ver: “niggardly” tiene aparentemente orígenes nórdicos y su uso se remonta al siglo XIV, y “niggerly” viene de “nigger” que a su vez procede del castellano “negro”, y es una palabra que aparece en el XVI. Vamos, como confundir “cajón” con “cojón” y quedarse tan anchos, solo que esto es mucho más grave. Pues bien: los rumores se extendieron, Howard empezó a recibir llamadas en su oficina acusándolo de racista, y el hombre se vio obligado a dimitir. Tal cual. Lo hizo porque dijo que las dudas que se habían sembrado no le permitían seguir al frente de un cargo en el que su misión era atender las necesidades de los ciudadanos, cuya confianza podría haber perdido por el incidente. Son ya muchos (demasiados) los incidentes en los que detecto lo mismo: gentes burras e ignorantes orgullosas de serlo imponen su ignorancia, su mala baba, y sus malas formas sobre quienes nos esforzamos por hacer las cosas medio bien y elevar ligeramente la media de la cultura general. A este pobre hombre la “bromita” le costó su puesto de trabajo, amén de que se le colgara la etiqueta de racista. En España tenemos casos que no dejan de ser preocupantes, pero no dejo de ver cómo la burrería se impone casi siempre a la educación y el conocimiento. Y me preocupa, qué quereis que os diga. Me preocupa estar a merced de una masa de ignorantes.
Por cierto, me envía N. un artículo muy majo sobre la traducción que ha salido en Telecinco. Me he reído especialmente con la última frase, porque es exactamente lo que me ocurre a mí. ¿Leer en mis ratos libres? ¡Están locos estos romanos!
Feliz Sant Jordi Abril 23, 2008
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Feliz Día de Sant Jordi para los que los celebreis y también para los que no porque es el día más bonito del año. Tiene mis dos cosas favoritas en el planeta tierra: flores y libros. Si alguna vez alguien no sabe qué regalarme, acertará siempre con flores. Y casi nunca fallará con un libro (hombre, si me venís con lo último de Ruiz Zafón, o Coelho, o Pío Moa…. pues a lo mejor os tragais el libro).
Por cierto que sigo pareciendo un estropajo reumático pero ayer hice todas las abdominales sin rechistar en la clase de karate. Eso sí: las flexiones, que antes se me daban tan bien, ná de ná. Tendré que trabajar más. El karate mola. Por lo visto nuestra escuela sigue la escuela de Goju Ryu de Okinawa que fundó o no sé cómo un señor que se llamaba el maestro Miyagi. No es broma, ¿eh? El caso, que me he comprado un libro en Amazon porque tengo que aprenderme las cosas porque si no nunca voy a avanzar, aunque yo me pongo allí y miro y tal. Bueno, me gusta mucho la clase y la gente es muy pero que muy simmpática. En general es raro encontrar una clase de artes marciales con mal rollo. El sábado ya me aprendí el primer kata, se parecía al primer hyung del taekwondo pero era un poco diferente (las manos no se colocan igual y los pasos son distintos). Pero bueno, me dijo el maestro que tengo “muy buena concepción espacial”. No sé si con eso se refería a que podría ser una fantástica astronauta, o a que en el kata empecé y terminé en el mismo sitio (más bien lo segundo). El caso es que el karate me gusta mucho, me relaja y me divierte a partes iguales y estoy muy contenta de haberme apuntado.
Esta mañana me ha llamado la loquita de Blue (te lo diiiiije te lo diiiiiiiiije te lo diiiiiiiiiiiiiiiije) y me ha hecho ilusión porque después se va a Caracas y tardará en volver.