Anoche Abril 17, 2008
Posted by adeavendetta in Cosas incomprensibles, Cosas mías, Er bollodrama.12 comments
Anoche me cabreé mucho-mucho y escribí un post que luego borré en el que decía muchas verdades, pero como siempre que he escrito algo tan visceral ha habido gente que se ha dado por aludida (¿por qué será?) lo borré y aquí paz y después gloria. Lo cierto es que una parte de mí está un poco enfadada y muy triste por mi salud. Los tres años pasados han sido tan duros que a veces he pensado cuánto puede aguantar un ser humano sin romperse, y mi cuerpo lo está pagando muy caro. Hoy voy a ir al médico a pedir unas pruebas, pero sé que en situaciones de estrés extremo (y yo llevaba extremadamente estresada ni sé cuánto tiempo) es siempre mi cuerpo el que termina pagando las cosas. Sí, claro, ha habido momentos muy buenos y gente que ha estado ahí siempre, para todo. Mi chico-sol, la Arriera, y más gente. Pero también hubo quien consideró que su salud, su trabajo, su bienestar y su tiempo eran infinitamente más importantes que los míos, y yo no supe interpretar eso a tiempo como la verdadera falta de interés que era. Que no, Ave, que pasan de ti. Que si hubieran querido ya estarían aquí; ya habrían cogido un coche, un bus, un algo (que no vives en el desierto). Que si hubiera sido “amor” no te habrían gritado día y noche, ni te habrían dejado arrinconada en la hora que va desde las diez menos cinco a las diez para una breve conversación por messenger, ni habrían consentido que fueras tú la única que el viernes se subía a las 11 de la mañana a un autobús y se baja en la otra punta a las 7, cuando tenías dos trabajos que mantener, un curso que completar, y todo eso. Los disgustos no salen gratis, y aunque algunos no sean previsibles (la muerte de mi padre) todos los demás podrían haberse evitado si yo no hubiera sido tan gilipollas y hubiera pensado un poco en mí. “No, no voy, estoy agotada y realmente coger el autobús me mata esta semana, si quieres verme, ven tú”. ¿Suena fácil, verdad? Ays. Así que eso, en realidad desearle mal no le deseo mal a nadie, pero me jode que mi cuerpo esté pagando ahora el egoísmo de los demás y la imbecilidad propia. Creo que fui demasiado generosa con gente que no se lo merecía y que afortunadamente ya no está en mi vida.
A pesar de todo, ahora sí que estoy contenta. Me entristece mucho el tema salud, la enorme y repentina ganancia de peso, las siestas de dos horas que a veces tengo que echarme porque me caigo de sueño, todo eso. Pero como no me gusta quejarme porque sí y sin poner remedio, este sábado empiezo mis clases de kárate y mañana acudiré al gimnasio otra vez. Me da igual empezar de nuevo en cinturón blanco: tengo mucho tiempo por delante. Y si tengo que tomar medicinas de lo que sea, pues se toman y ya está. Ahora que he conseguido reducir el estrés a niveles moderados, seguro que empiezo a recuperarme.