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Cristo-frikis Marzo 13, 2008

Posted by adeavendetta in Uncategorized.
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No sé vosotros pero yo ya empiezo a estar más que harta de los cristo-frikis, ala-frikis, y todo lo demás.

El Reino Unido retira un anuncio de champú porque puede ofender a los cristianos

Pasen y vean. Vaya por dios, a mí me ofenden todas las cosas que se dicen en misa de 12 los domingos y ahí están. Llámandonos “virus”, organizando manifas, copando las instituciones educativas y hasta los funerales de Estado… en resumen, tocándonos los cojones día sí y día también. Y el resto, a callar.

Vaya vaya… Marzo 13, 2008

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You cross my path Marzo 13, 2008

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Porcier, es posible bajarse completo y free free free el nuevo superdisco de The Charlatans, aquí.

The Charlatans - You cross my path

a ver si vienen y me entero (porque casi nunca me suelo enterar) y les pago el disquito en forma de entrada….

De aristocracias laborales Marzo 13, 2008

Posted by adeavendetta in Uncategorized.
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Existe un colectivo de trabajadores en España que me toca profundamente las narices: los funcionarios. Sí: esa casta laboral que, tras haber aprobado una oposición (cosa loable) se creen con derecho a imponernos a los demás ciudadanos (que pagamos su sueldo) su particular criterio del tiempo y de la vida. De entre todo el colectivo de funcionarios, el que me inspira menos simpatía es el de los funcionarios de justicia. Esto viene en parte porque desde pequeña conozco a una de las mejores amigas de mi madre, que siempre ha tenido un cómodo horario de mañana, con sus preceptivas salidas al súper y a la cafetería, un sueldo más que decente, y cómo no, una cobertura sanitaria por mutua médica porque no, ellos no pueden ir a la seguridad social como todo hijo de vecino. Ahora, los funcionarios de justicia de las comunidades autónomas que no tienen transferidas las competencias están de huelga porque quieren un aumento de sueldo que les iguale a los trabajadores de otras comunidades que sí tienen las competencias transferidas [* o en otras palabras: si estás contratado por la administración central cobras X y si lo estás por una autonomía con competencias cobras X+Y, aunque desempeñes el mismo trabajo y puedas residir, en algunos casos, en la misma ciudad]. Una petición que al parecer avalan los tribunales superiores pero que el ministerio se niega a reconocer. Hasta aquí, mi comprensión para ellos.

Ahora bien. ¿Cuándo se dará cuenta el cuerpo de funcionarios que a quien realmente sirven, sus “jefes” por así decirlo, no son sus superiores, sino los ciudadanos que les pagan su sueldo? Es cierto que en lo relativo al trato humano, es poca la gente sentada detrás de una ventanilla que se atreve a mirarte con mala cara o a responderte con la característica respuesta avniagrada del funcionario franquista: poco a poco, los ciudadanos hemos ido aprendiendo a ejercer nuestros derechos, y hoy en día los funcionarios son más solícitos de lo que a muchos de ellos les gustaría ser [mi última experiencia fue en la DGT, donde tras ser recibida de muy mal temple por el señor que tenía que atenderme, que me espetó un “¡¡¡A ver, los papeles!!!” que ni un Guardia Civil con un etarra, le tuve que responder con mucho temple que si me pedía las cosas con amabilidad, se las iba a dar igual; fue efectivo porque lo hice delante de su subordinada, que seguramente estaría hasta las pelotas la pobre mujer de tener un jefe así de idiota).

Personalmente, creo que el sistema del funcionariado es una estructura arcaica impropia de un país moderno y de una economía en la que nadie tiene su trabajo asegurado, salvo ellos. ¿Qué es eso de ser trabajadores no sometidos a ningún tipo de control de productividad? ¿Por qué es prácticamente imposible despedir a un funcionario? ¿Por qué los privilegios en la sanidad privada, con el dinero de todos? ¿Son acaso una casta especial? El sistema de oposiciones es arcaico y está desfasado, porque no contribuye en nada a que trabajen los mejores: simplemente, los más empollones y los que han tenido más tiempo para estudiar, que no es lo mismo. Ahora ya sé que saldrá la típica respuesta de que “soy una envidiosa” porque no he aprobado una oposición y cosas así que siempre se dicen cuando alguien critica al cuerpo de funcionarios. Personalmente, no he aprobado una oposición porque nunca me he presentado a ninguna, ni tengo interés en hacerlo porque creo que tengo suerte de tener un trabajo que me gusta fuera del funcionariado (si no tuviera trabajo, si estuviera puteada, o si mi pasión fuera un trabajo para el que tuviera que oposita, ya lo creo que me lo pensaría, y no soy la única: 7 de cada 10 jóvenes quieren ser, en el futuro, “funcionarios”. Así, a secas). Los trabajadores autónomos, o el que tiene su propia empresa, o el currito asalariado que no es fijo, opositamos todos y cada uno de los días de nuestra vida: para no perder ese cliente, para seguir cayendo en gracia a su jefe, para lo que sea. Pero resulta que la mayor discriminación laboral en este país se da entre un grupo de trabajadores con todos los privilegios (los funcionarios) y todos los demás. Tampoco defiendo, ojo, que los funcionarios tengan que vivir en la misma situación de precariedad que el resto de los trabajadores. Pero sí considero injusto que dos personas que ocupan el mismo puesto cobren el mismo sueldo, independientemente de cuál sea su nivel de servicio y productividad. Eso puede valer en una república bananera, pero no en un país con unos problemas tan graves en los servicios que presta la administración (recuerdo que una vez fui al registro civil y llegué a la puerta a la 1:29 según mi reloj, 1:30 según el de la funcionaria que, muy desamablemente, me cerró la puerta en las narices y me obligó a volver “Mañan”. Me sentí un poco Larra en aquel momento)

Soluciones: ninguna. Ningún gobierno se atreverá a imponer sobre sus trabajadores los mismos controles de productividad y eficiencia en el gasto que impondría cualquier empresa privada, porque la que se les echaría encima sería más gorda que la Ramona. Así que mientras las cosas son así, los que pagamos el pato somos los mismos de siempre: los ciudadanos que sufrimos por un lado la mala planificación, las injusticias y el escaso control de los de arriba, y la desidia de los de abajo.