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Descolonizando Marzo 6, 2008

Posted by adeavendetta in Uncategorized.
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La marica es un ser colonizado por un orden que no le pertenece. Una marica se piensa, inicialmente, en negativo. Es decir, se piensa por lo que no es, o por lo que es pero siempre en los márgenes de lo establecido: no-hetero, a-normal, des-centrada, des-viada. Podríamos incluso decir que en un principio la marica no piensa: la piensan otros. Es pensada por otros, por el orden colonial, por ese yo heteronormativo sobreimpuesto sobre su ser marica que ella confunde con su verdadero yo y del que deberá ir desprendiéndose a lo largo de su vida si quiere ser libre, o que terminará por enterrarla si no lo hace. El primer pensamiento de la marica no es para sí misma ni por sí misma: es para los demás, y a través de ellos.

Como ser colonizados, la marica es siempre objeto, nunca sujeto. No tiene más identidad que la que le imponen otros que por lo general la desprecian, incluidas otras maricas convencidas de su estatus subordinado: un identidad falsa, estereotipada, reflejo de prejuicios y esencial y necesariamente homófoba, que nace de la creencia de que la marica es un ser deficiente, incompleto, inferior. La marica crece como ser colonizado, y su única oportunidad para romer ese orden colonial que no la deja ser es tomar conciencia de su situación como objeto colonizado por otros: objeto del discurso, objeto de la historia de otros, contada por otros. La marica solamente puede ser libre si es consciente de su posición como sujeto de su propia historia. La marica limpia e higiénica, aquella que considera que ser marica es un mero “accidente” de su existencia y se niega a iniciar su propia liberación, vive siempre una vida prestada, una vida por delegación. No es una vida propia y en consecuencia no puede ser verdaderamente libre, porque ni tan siquiera tiene conciencia de sí en tanto que ser radicalmente diferenciado del resto (y discriminado, subyugado, gaseado, encarcelado, apaleado, oprimido por ellos).

La marica colonizada es una marica esclava porque es incapaz de definirse en positivo. A la marica colonizada, limpia e higiénica, el kappo judío de las maricas, le molesta todo aquello que pueda poner en evidencia su condición de ser subyugado. Por eso a las maricas kappo le molestan tanto las maricas escandalosas, “ostentosas”, con pluma, camioneras, visibles, o simplemente radicales: porque para la marica esclava este segundo grupo de maricas perras constituyen una amenaza contra su propia estabilidad como sr subyugado, estabilidad por lo general alcanzada a golpe de talonario y de una falsa visión del “éxito” en la vida. La marica esclava vive su subyugación en un estado de felicidad inducida: pseudofelicidad que le parecerá verdadera cuanto mayor sea su nivel de bienestar económico, sin darse cuenta de que esa estabilidad se consigue precisamente porque ha enterrado su ser marica, y que cualquier manifestación de un intento de descolonización puede costarle muy caro. Por eso a la marica esclava le molesta la radicalidad de la marica libre, porque constituye una amenaza contra ese mismo orden que la acepta como esclava, en una posición subordinada, pero que nunca la aceptaría como ser libre.

Romper las cadenas del heteropatriarcado exige ser maricas hijasdeputa. Nada de ser maricas complacientes, poner buena cara, aquí tienes la otra mejilla. ¡No! Somos unas hijasdeputa que vamos a por ti: a por tu familia, a por tu trabajo, a por tu mierda de sistema. Vamos a entrar en tus colegios, a lavar el cerebro a tus hijos con gritos libertarios, vamos a desmontar tu circo de reinas hetero y maricas esclavas y vamos a ser las reinas cuando a nosotras nos dé la gana. Vamos a meterte el miedo en el cuerpo, porque nos la suda que pierdas tus privilegios de reina hetero o tus privilegios falsos de marica kappo esclava. Lo queremos todo y lo queremos ya. Todos los días van a ser el día del Orgullo: todos los días verás a millones de maricas bailando, saltando de la alegría, follando como nos dé la gana, educando a nuestros hijos aunque te horrorices y escandalices, y tú no puedes hacer nada por evitarlo. No queremos un 28 de junio en el que graciosamente nos permites llenar tus calles por un recorrido limitado, agenciado, pagado, acordado. Vamos a tomar las calles donde y cuando nos dé la gana como tú las llevas tomando durante siglos, qué digo siglos, milenios. Y tú te vas a callar la boca y vas a tragar saliva cuando nos veas pasar, y te vas a joder y nos vas a insultar y querrás que volvieran la época de los grises y de las leyes que metían a las maricas en la cárcel. Pero nos da igual. Tu miedo nos da energías, porque tu miedo es el reflejo de nuestra libertad.